Inversión verde: más barata, más transparente, mejor para el mundo

Por Fred Seifert*

Ya pasó la época en que los inversionistas estaban preocupados únicamente con su rentabilidad, sin saber adonde efectivamente se aplicaba su dinero. Por otro lado, las empresas también han buscado algo más allá del retorno financiero puro en sus inversiones, incluyendo las variables sociales y ambientales. Justamente, la inversión verde actúa respondiendo a esas demandas: mayor rentabilidad bajo el mismo nivel de riesgo, más transparencia e impacto socio-ambiental positivo.

Un buen ejemplo son los bonos verdes (green bonds, en inglés). Su crecimiento ha sido rápido – debido a que no cuenta con alguna diferencia formal de otros títulos de deuda conocidos y utilizados. Sin embargo, su esencia es diferente: el objetivo es, obligatoriamente, (re)financiar activos con atributos verdes y/o que mitiguen el cambio climático.

Desde el 2012, han sido emitidos casi de 400 billones en bonos verdes ($162 billones sólo el 2017 y $130 billones en lo que va del 2018), para el desarrollo de proyectos de distintos sectores, principalmente transporte (67%) y energía (19%)[1].

En Brasil, lo mayor mercado latino-americano, se dieron 15 emisiones (5 en el mercado internacional), sumando un total de $3,7 billones, destinados a energía eólica, manejo agro-forestales sostenibles y transmisión de energía. Recientemente, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) aprobó un fondo de inversión en bonos verdes para el sector de energías renovables[2].

títulos verdes bonos verdes

Otros países de la región, también ya emitirán, como Argentina, Chile, Colombia e Mexico. El mercado de bonos verdes de Latinoamérica ya llegó a los US$6,2 billones, con 23 emisores hasta septiembre de 2018. SITAWI ha proporcionado el reporte de segunda opinión de todas las emisiones para el mercado nacional en Brasil y apoyó bancos comerciales y de desarrollo en Colombia, Ecuador y Perú en la elaboración de sus frameworks de bonos verdes o sociales.

Para quien desarrolla un proyecto y busca financiamiento, existe una serie de beneficios significativos. Un estudio reciente, realizado por la NatWest Markets[3], indica que los bonos verdes pagan menos intereses y reducen las tasas en otros títulos convencionales emitidos por la misma empresa.

De acuerdo con la publicación, al emitir un bono verde, la empresa empieza a operar promoviendo prácticas socio-ambientales, que a su vez, atraen más inversionistas responsables no sólo para la emisión actual, sino también para su deuda regular en el mercado secundario. La curva de intereses de la compañía comprime un promedio de 9 puntos base (disminución de 0.09 puntos porcentuales).

Para los inversionistas, también existen beneficios claros. Además de crear opciones de inversión con valor agregado en temas socio-ambientales, es realizado de un modo relativamente más transparente comparado a otras opciones disponibles en el mercado. La razón principal es la necesidad de una certificación y/o evaluación externa para garantizar que el bono sea realmente “verde”.

La evaluación externa, que puede tener la forma de una segunda opinión o certificación, es fundamental, pues garantiza que el título emitido tenga relación con proyecto(s) de efecto(s) socio-ambiental(es) positivo(s). En adición, verifica que los recursos obtenidos por el título sean efectivamente asignados a ese tipo de proyectos y que la empresa emisora reporte frecuentemente información sobre el desempeño de sus proyectos y la utilización de los recursos financieros del bono.

Los bonos verdes dan apertura a la emisión de otros títulos que buscan financiar proyectos más sostenibles, tales como: los bonos sociales (social bonds, en inglés), enfocados en proyectos de impacto social, tales como generación de ingresos, empoderamiento de la mujer y temas de derechos humanos; bonos sostenibles (sustainability bonds, en inglés), que únen proyectos tanto de características positivas sociales como ambientales – básicamente una suma entre bonos verdes y sociales; y mismo bonos ODS (SDG bonds, en inglés), también con este enfoque, pero voltado al fomento de proyectos específicamente alineados a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

Las finanzas pueden impulsar el uso de recursos para generar impacto socio-ambiental positivo. Existe una amplia gama de instrumentos financieros siendo desarrollados con el objetivo de promover la sostenibilidad – además de proveedores de servicios orientados a garantizar que dichos títulos tengan el resultado deseado. Las empresas e inversionistas agradecen. El planeta también.

* Fred Seifert <fseifert@sitawi.net> es Economista con maestría en Políticas Públicas y Gerente de SITAWI Finanças do Bem.